Deuda, crueldad estatal y asfixia de la vida cotidiana en la Argentina de hoy
La Argentina de hoy no se define solamente a través de la frialdad de sus indicadores macroeconómicos de recesión o desaceleración inflacionaria. Bajo la gestión de Javier Milei y el partido La Libertad Avanza, la destrucción del Estado se consolida como un acto explícito de crueldad: mientras se desregulan los consumos elementales (tarifas de luz, gas, agua, alquileres, prepagas y transporte público), se paralizan las redes de contención sociosanitaria, la asistencia alimentaria y los programas esenciales de cuidado, salud y protección social.
Este vaciamiento no es neutral. El ajuste brutal no se reparte de forma equitativa. Se hace caja con el hambre de los comedores populares, se recortan de forma drástica las jubilaciones y las partidas de las universidades nacionales, y se suspende de manera criminal la entrega de medicamentos oncológicos y psicofármacos esenciales de programas nacionales históricos como el REMEDIAR, la DADSE y la ANDIS. Estas barreras de acceso a la salud y a la vida condenan a los sujetos a una orfandad de la que es matemáticamente imposible salir con recursos individuales.
En lo discursivo, el relato oficial clasifica a la población entre “ganadores y perdedores”, promoviendo un “sálvese quien pueda” que busca aislar a las familias. Esta lógica intenta que la angustia, el dolor por el ajuste y el no llegar a fin de mes se vivan como una culpa individual y vergonzosa, ocultando que el verdadero problema es la desregulación indiscriminada de la economía y la vulneración directa y planificada de los derechos humanos y sociales más básicos.
La crueldad discursiva frente a la asfixia: de Sujeto de Derecho a consumidor endeudado a la deriva
La respuesta oficial frente al drama del endeudamiento familiar masivo ilustra a la perfección esta matriz ideológica de la crueldad. Esta dinámica opera bajo lo que Segato (2018) define como una pedagogía de la crueldad, orientada a insensibilizar los lazos sociales y transformar la desprotección estructural en una culpa individual y moralizante. En agosto de 2026, ante las preguntas periodísticas sobre las dificultades extremas de millones de hogares para pagar sus obligaciones y llegar a fin de mes, el presidente Javier Milei clausuró cualquier posibilidad de intervención o alivio estatal con definiciones contundentes. En una entrevista concedida a LN+ el 2 de agosto de 2026, afirmó:

Esta violencia discursiva choca de frente con la realidad material de las estadísticas oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de los relevamientos de consumo publicados en las últimas semanas. Los números de la calle —medidos por universidades nacionales, consultoras y centros de estudios— revelan que el endeudamiento no es una elección ni una culpa individual, sino la única forma de sobrevivir a la crisis (Centro de Estudios para la Ciudad & FES, 2026; Focus Market, 2026; IETSE, 2026; UNCiencia, 2026; Zentrix Consultora, 2026):

*Fuente Evolución de la tasa de irregularidad crediticia familiar en Argentina durante el período diciembre 2024–junio 2026. Adaptado de Mapa de la Deuda Familiar en Argentina, por el Centro de Estudios para la Ciudad y la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, 2026. Con datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina.

Nota. Datos adaptados de Relevamiento de crédito no bancario y consumo en hogares, por Focus Market (2026); y Mapa de la deuda familiar en Argentina, por el Centro de Estudios para la Ciudad y FES (2026), con base en la Central de Deudores del BCRA.
El drama familiar se agrava de manera drástica por el agotamiento del colchón de solidaridad cercana: debido a la recesión generalizada, los préstamos de auxilio mutuo entre familiares y allegados —que cayeron del 35,4% en 2025 al 15,9% en 2026 (UNCiencia, 2026; Zentrix Consultora, 2026)— dejó a los hogares sin redes afectivas de contención. Al secarse la red afectiva del entorno, las familias quedan desprotegidas y expuestas a la usura financiera de las billeteras digitales y el posterior acoso de las agencias de cobranza.

Nota. Adaptado de Monitor de Opinión Pública (MOP), por Zentrix Consultora (2026); y La gestión de la crisis en los hogares cordobeses, por UNCiencia (Universidad Nacional de Córdoba, 2026).

Nota. Adaptado de Mapa de la deuda familiar en Argentina, por el Centro de Estudios para la Ciudad y la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (2026), a partir de registros de la Central de Deudores del BCRA.
La trampa del algoritmo: el circuito de la usura digital
¿Cómo se explica que la población haya llegado a estos niveles de sobreendeudamiento? La respuesta está en la desregulación de las tasas de interés y la colonización digital de la supervivencia diaria a través de las plataformas fintech (Mercado Pago, Ualá, Naranja X, Personal Pay). Al eliminar los topes estatales, la desregulación de las tasas de interés consolidó lo que diversas investigaciones definen como un engranaje de inclusión financiera predatoria (Cavallero & Gago, 2021, 2025; Perosino, 2024), donde las plataformas digitales capturan los ingresos de los sectores no bancarizados a través de tasas usurarias. Sin recibo de sueldo ni garantes la desregulación financiera convirtió a las billeteras virtuales en un engranaje de inclusión predatoria que confisca el futuro a un clic de distancia.

Nota. Adaptado de Fintechs, desregulación financiera y nuevos circuitos de usura digital, por E. Perosino (2024), Realidad Económica, (358); e investigaciones de L. Cavallero y V. Gago (2025).

Nota. Central de Deudores (CENDEU) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en base a los informes procesados por el Centro de Estudios para la Ciudad, la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES), la Universidad Austral y la consultora EcoGo.




Nota. Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA-UBA, 2026); Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA, 2025); Primer Estudio Argentino sobre Atención en Salud Mental (Revista de Salud Pública de PBA, 2026); Estadísticas de Mortalidad del Ministerio de Salud de la Nación.
Contraste Histórico: 2001 vs 2026
Para dimensionar la singularidad del malestar subjetivo actual, es indispensable contrastarlo sistemáticamente con la crisis histórica del año 2001. Ambos estallidos sociales se procesan de formas corporales, afectivas y de salud mental radicalmente diferentes:
En 2001, la angustia era la de estar afuera del sistema; el desocupado padecía la herida identitaria de que la sociedad no lo necesitaba. Sin embargo, ese dolor se procesaba colectivamente en el trueque, la olla popular presencial y la protesta en la calle.
En 2026, El sujeto no está desocupado; por el contrario, trabaja al máximo de su capacidad física sumando múltiples jornadas precarias y, aun así, su esfuerzo se diluye por la inflación y los intereses de las deudas compuestos. El trabajador pobre corre sin pausa en una cinta que se acelera, en una profunda soledad mediada por la pantalla del celular.
| Dimensión Analítica | La Crisis de 2001 (Era de lo Sólido) | La Crisis de 2026 (Era de lo Fluido) |
|---|---|---|
| Sujeto Social Protagonista | El Desocupado / El Piquetero | El Trabajador Pobre / El Pluriempleado precarizado de reparto |
| Nudo de la Exclusión | Ingreso cero (destrucción del empleo, inactividad física) | Ingreso licuado e hipotecado por deudas masivas de subsistencia |
| Acceso al Dinero y Crédito | Exclusión bancaria total; el “fiado” presencial en el almacén por palabra | “Inclusión predatoria” instantánea; microcrédito algorítmico a un clic en el celular |
| Mecanismo de Supervivencia | Trueque, ollas populares, asambleas barriales (fuera del mercado) | Superendeudamiento en red con múltiples billeteras virtuales y apps |
| El Tiempo y el Cuerpo | Parálisis, “tiempo vacío” del desempleo, inmovilidad social | Hiperactividad permanente, pluriempleo continuo, cansancio extremo |
| Mecanismo de Cobranza | Presión social física presencial o cara a cara en el vecindario | Débito compulsivo automático de ingresos en pantalla y acoso digital |
| Afecto Dominante en Salud Mental | Depresión aguda por pérdida de rol productivo e identidad laboral | Ansiedad crónica, ataques de pánico, insomnio severo por deudas |
| El Lazo Social de Contención | La asamblea, el trueque, el club de barrio (red comunitaria sólida) | El aislamiento frente a la pantalla, la vergüenza individual, la dispersión |
Nota. Elaboración propia sobre la base de las investigaciones de Luci Cavallero y Verónica Gago (2025) y los informes técnicos de consumo y sobreendeudamiento familiar del año 2026 (Centro de Estudios para la Ciudad & FES; Focus Market; IETSE; UNCiencia; Zentrix Consultora).
La deuda no es un fracaso privado, sino un problema político de desposesión colectiva
Ninguna terapia individual puede curar un sufrimiento cuyo origen radica en la violencia económica y la usura algorítmica contenida en un teléfono celular. Para proteger la economía de las familias, es fundamental poner un freno a los abusos de las billeteras virtuales y aplicaciones financieras, además de brindar soluciones reales para quienes se endeudan para subsistir.
La reconstrucción de las redes de contención exige articular propuestas éticas, sanitarias y de derechos. Es necesario resistir activamente el individualismo mercantilizador del «sálvese quien pueda» neoliberal y la medicalización de la angustia. Como sostiene Julieta Calmels, colectivizar el malestar permite romper la inercia del aislamiento frente al celular: al habilitar espacios para hablar sobre las deudas y los padecimientos cotidianos con otros vecinos, el sufrimiento de la soga financiera se desprivatiza. De este modo se desarma la vergüenza individual y se devela que la deuda no es un fracaso privado, sino un problema político de desposesión colectiva. Hablar de salud mental es hablar del tipo de sociedad que queremos construir: una sociedad más justa, solidaria y comprometida con el cuidado de la vida. Recomponer el lazo nos exige un Estado y una comunidad capaces de tejer redes comunitarias de cuidado, con la firme convicción de que no hay proyecto de porvenir posible si no ponemos la salud mental en el centro de una estrategia de desarrollo con verdadera inclusión social.

Referencias
- Banco Central de la República Argentina (BCRA) (2026). Informe de Estabilidad Financiera e Informe de Bancos de la República Argentina (Ediciones Enero-Junio 2026). Buenos Aires: BCRA.
- Calmels, Julieta (2025). Intervenciones en salud mental comunitaria y desprivatización del malestar. La Plata: Subsecretaría de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud Pública, Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.
- Cavallero, Luci y Gago, Verónica (2025). La deuda avanza: cinco puntos acerca de la economía política de la violencia. Buenos Aires: LatFem / Tinta Limón Ediciones.
- Cavallero, L., & Gago, V. (2021). Una lectura feminista de la deuda: ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos! (Ed. ampliada). Tinta Limón Ediciones.
- Centro de Estudios para la Ciudad & Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) (2026). Mapa de la Deuda Familiar en Argentina: morosidad e informalidad. Buenos Aires: FES.
- Focus Market (2026). 6 de cada 10 Hogares de Argentina tienen deuda no bancaria: el impacto del fiado y el crédito de subsistencia. Informe Técnico bajo la dirección de Damián Di Pace. Buenos Aires.
- Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) (2026). Endeudamiento de los Hogares Argentinos y situación socioeconómica de las juventudes (3° Edición, Marzo 2026). Buenos Aires.
- UCA/ODSA. (2025). Malestar psicológico y vulnerabilidad social. ODSA.
- UBA/OPSA. (2026). Calidad del sueño y preocupaciones económicas. OPSA.
- UNCiencia. (2026, 13 de agosto). La gestión de la crisis en los hogares cordobeses. Agencia Universitaria para la Comunicación Pública de la Ciencia, Universidad Nacional de Córdoba.
- Segato, R. (2018). Contrapedagogías de la crueldad. Prometeo Libros.
- Zaiat, A. (2024, 15 de julio). Billeteras virtuales y la trampa del sobreendeudamiento. Página/12.
- Zentrix Consultora (2026). Monitor de Opinión Pública (MOP): Consumo, juventudes y endeudamiento (Edición Julio 2026). Buenos Aires.
